Mi último post de Brasil lo escribo ahora sí desde Lima. Con un pie en Brasil y un pie en Perú, les comparto mi crónica final de esta maravillosa travesía.
Con la "saudade" (nostalgia) que sólo puede dejarnos la Cidade Maravilhosa, al segundo día de mi estadía en Rio, partí a Curitiba, estado de Paraná.
Para cerrar mis anécdotas cariocas, tomé un taxi amarillo donde me encontré con un chofer muy amable que como la mayoría de los taxistas, me conversó de todo un poco. Un tema recurrente es hablar del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, aliás Lula. Al igual que muchos políticos de la región, Lula tiene a Brasil dividido. Siendo un presidente de izquierda moderada, la clase media alta no respalda su gestión, lo acusan de comprar sus votos para reelegirse (Les recuerda a alguien?), de comprar un avión carísimo cuando Brasil produce aviones y muy buenos, de corrupción, etc. El taxista, um hombre "del pueblo" como se imaginarán pensaba todo lo contrario, para él Lula es un gran presidente que vino "de abajo", del "Partido dos Trabalhadores" y que los grandes medios burgueses se encuentran en su contra por una conveniencia tonta (Este discurso ya es conocido)
Efectivamente diario O Globo, un medio de la talla de "El Comercio" en Perú, y la revista Veja, el semanario político por excelencia (Me recordó a Caretas)no enaltecen al presidente, sino son profundamente críticos con su gestión...
Luego de este baño de política, procedí a tomar el ómnibus. Si bien el viaje fue de 12 horas, los asientos sumamente cómodos, casi como un bus cama me ayudaron a tener un sueño profundo.

La entrada de Curitiba me recibió con un cúmulo de casitas de tejado a doble agua y con apariencia tirolesa. Conocida como la ciudad de los parques por sus numerosas zonas verdes pertenecientes al paisaje urbano. Curitiba está ubicada en Paraná, unos de tres estados sureños (Paraná, Santa Catarina y Rio Grande do Sul)de Brasil (Que alguna vez quisieron formar su propio país). El Sur Brasilero se caracteriza por ser de gran influencia europea. La apariencia de la ciudad nos remite al viejo continente, desde su arquitectura hasta los rasgos mayoritariamente caucásicos de su población. No obstante, numerosos grupos migrantes además del alemán y el italiano forman parte de la historia de Paraná: la colonia japonesa,así como los migrantes polacos (de la cual desciende mi amiga curitibana que me hospedó) y ucranianos.

Me recibió una de las amigas más queridas que tengo y a quien no veía en practicamente 6 años. Fernanda y yo nos conocimos en mi primer viaje de intercambio "Work and Travel" a un hotel remoto en la frontera de USA con Canadá. Juntas vivimos penas y alegrías, y luego de 4 intensos meses cada una hizo su vida. Yo regresé dos veces más a USA pero a otro estado, y mi amiga incluso llegó a retornar hasta por año y medio a dicho país. Pero el destino nos tenía reservadas sorpresas más agradables. Ni ella ni yo pensamos en establecernos en Estados Unidos y no lo hicimos. Fernanda regresó y se graduó de abogada, conoció a un lindo chico, se casaron y luego de 2 años como esposos, me recibieron cálidamente en su lindo departamento.
Ya con el estómago recuperado y una gastritis de la cual sólo quedaba el recuerdo, procedí a enriquecerme con los platillos del país tropical. Fer me llevó a un restaurante tradicional de Curitiba llamado Carusso y probe finalmente la famosa Feijoada. La Feijoda(Frejolada) es un plato originalmente consumido por la población más humilde pero que por su sabrosura y nutrición es ahora plato nacional; un paralelo al "Anticucho" peruano, comida de los esclavos que se convirtió en uno de nuestros platos predilectos. La dieta brasilera consta de arroz, frejol (negro) y mandioca (tubérculo parecido a la papa y el olluco)en todas sus formas. La Feijoada contiene a su vez arroz, frejol negro, berro, tocino frito, harina de mandioca y un trozo de naranja. Se dice que esta fruta complementa el valor nutritivo de este plato. Lo disfruté.

Como postre, mi amiga me regaló un "Milfolhas" o "Milhojas", dulce conocido también por lares peruanos. Mi sobremesa continuó pero esta vez caminando por la avenida "XV de Novembro", la calle más comercial de la ciudad. Finalmente inicié mis compras con ganas en esta zona donde circulaban las ofertas y precios mucho más reducidos que Sao Paulo y Rio de Janeiro. Como anécdota conocí a una payasita muy simpática que me vendió una muñequita echa por ella.
Entrada la noche acompañé a Fer y su esposo al cumpleaños de un amigo de ellos. Resultó que el mencionado chico y otro amigo de ellos habían visitado Perú en un tour "surfístico" donde no podía faltar la conocida playa sureña de Punta Hermosa y el barrio de Miraflores por Lima.

Al siguiente día me esperaba un recorrido por la "ciudad de los parques". Abordé un bus llamado "Linha Turismo" que pasa cada media hora y recorre los puntos principales de Curitiba. El servicio al turista en esta ciudad cuenta con un gran apoyo fiscal, y eso lo demuestra este sistema de transporte ejemplar. Por quince reales recorres más de 20 puntos y puedes quedarte en cuatro lugares y embarcarte nuevamente en el siguiente ómnibus (que pasa cada media hora). Curitiba es una hermosa ciudad donde el equilibrio entre la naturaleza y la arquitectura urbanística clásica y moderna no se rompe. Espacios perfectamente aprovechados dejan ver áreas verdes muy bien cuidadas y tematizadas. Así conocí un "bosque alemán" donde incluso encontré la casita encantada que visitaron Hansel y Gretel, famoso cuento que en Brasil se titula "Joazinho y María". Lo interesante de esta casita llamada en realidad "farol del saber" es que pertenece a una cadena de 45 espacios de promoción de la lectura infantil en el estado de Curitiba. La visita de los niños al bosque aleman se completa con una buena seleccion de grandes obras de autores brasileños e internacionales. Dirigido por profesoras tituladas de educación primaria, ellas incluso se aseguran de que las historias europeas se "localicen", siendo la bruja mala del cuento, una bruja "caipira" o como diríamos en Perú "charapa".

Otra visita interesante fue la "Opera de Alambre", maravilla arquitectónica que empleando dicho material posee un escenario hermoso en medio de la naturaleza. Incluso al costado existe una pedrera empleada antiguamente para construcción, que ahora tiene una catarata de agua junto a un lindo lago. Mi ultimo punto a visitar en el recorrido citadino fue la torre "Telemar", un edificio de una compañía telefónica que ofrece una vista 360 grados de la ciudad que vale la pena apreciar. Para cerrar mi día en Curitiba, al igual que los otros dos días,la lluvia apareció, con lo cual di por terminado mi paseo a las 6pm.
Ese día fue el cumpleaños de la mamá de mi amiga, por lo cual los acompañé en una reunión íntima familiar. Para ello probé la pizza curitibana...cuyas principales diferencias con la nuestra son la masa que es super delgada y que no todas están hechas con pasta de tomate...Con un sabor más suave disfruté algunos gramos de este platillo clásico. La calidez de la familia de Fernanda fue evidente, todos fueron muy simpáticos y aunque a veces me perdía en sus entreveros familiares, me sentí realmente como en casa.

Mi último día en Curitiba fue intenso y largo. A las 8:15 am abordé el tren con destino final a Paranaguá, una pequeña ciudad donde se aborda los botes a un paraíso llamado "Ilha do Mel". Como era día de semana el tren solo llegaba hasta un pueblo que se encontraba en el camino llamado Morretes. 1 hora y media en bus, 3 horas en tren aunque el paseo se torne atemporal por la belleza de sus paisajes. El jefe del servicio ferroviario nos recibió con una particular simpatia y sentido del humor. Sus comentarios entretenidos nos provocaba risa que se juntaba con el interés por la historia del tren, proeza de ingeniería de la época. Los parajes de arboleda tropical en las montañas, han etiquetado a esta especial geografía como "Sierra Verde".

En el camino, hice amistad con una simpática paulista, quien además ya conocía muy bien la ciudadela incaica de Macchu Picchu en Cusco, así como la ciudad capital Lima en la época dark del terrorismo por el año 92. Juntas llegamos a Morretes y visitamos un restaurante local. Pedi la comida típica llamada "Barreado" que consistía en harina de mandioca con carne de vaca deshilachada. Pedí también "Frutos del mar" y me trajeron unos langostinos y pescado fritos; así como un plato de ostras condimentado con cebolla. Mismo buffet probé un poco de cada uno y rápidamente llené mi estómago. Los platos aunque agradables no me llegaron a conquistar totalmente, en ese momento solo pude pensar en mi cebiche y mi chicharrón de calamar peruano...

La lluvia me hizo recordar que tenía que regresar, así que junto con mi nueva amiga, cerramos el tour a las 2pm. La noche me esperaba con un reencuentro más, iba a ver mi amiga Cristiane, vieja amiga de la misma época de Fernanda. Mi amiga, es la típica "japinha" o "ponjita" brasilera, muy carismática y alegre. Junto con Fernanda y su esposo nos encontramos en un point céntrico, donde probé un cocktail riquísimo y un par de "Skols Beats". El lugar presentaba música rock en vivo, la mayoría títulos de Brasil y algunas canciones universales de U2, Nirvana, etc. Dieron las 2 am y la noche era joven, así que me fui con Cristiane a una discoteca...gay. Como para ahuyentar a cualquier posible interesado, mi amiga me llevó a esta "Balada" (fiesta en jerga sureña). Con esta velada, confirmé como escuché de varios amigos, la clara preferencia de los brasileros (sin importar opción sexual) por la música electrónica. Mi amiga se encontró con algunos amigos del gremio con quienes bailamos algunas canciones. Algo cansadas nos retiramos prontamente del lugar. Así que luego de una corta velada nos tuvimos que despedir a las 4 am. El detalle era que mi omnibus a Sao Paulo salía a alas 6 am...el cual perdí por no lograr despertarme.
Al final logré irme por otra compañía, con una breve pero emotiva despedida dije adiós a este pasaje por la bella ciudad de Curitiba y a mis grandes amigas.
Llegué a la 1pm a SP, de vuelta a la casa de mi amigo Joe, quien me esperaba para almorzar. Cerré mi capítulo en Brasil con un exquisito buffet de carnes en un Rodizio. Y a las 7pm abordé mi vuelo en Gol con destino a casa. Una semana inolvidable.
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